Presionar el botón rojo de grabar por primera vez puede ser intimidante. Tienes una idea, tienes tu cámara (que probablemente es tu teléfono), pero ¿cómo te aseguras de que el resultado no sea un desastre difícil de ver?
La buena noticia es que la calidad de un video no depende del equipo más caro, sino de dominar los fundamentos. Antes de preocuparte por efectos o ediciones complejas, enfoca tu energía en estos 5 pilares que separan a los principiantes de los creadores de contenido efectivos.
Este es el consejo más importante. El público puede perdonar una imagen regular o con poca luz, pero nunca perdonará un mal audio.
Si tu audio tiene eco, se escucha lejano, está saturado (distorsionado) o capta demasiado ruido de fondo (como el viento o un aire acondicionado), el espectador abandonará el video en segundos. Es frustrante y da una sensación de falta de profesionalidad.
Solución Rápida: No uses el micrófono integrado de tu cámara o teléfono si estás a más de un metro de distancia. La solución más económica y efectiva es usar un micrófono de solapa (lavalier) que se conecta a tu teléfono. Incluso los micrófonos de tus auriculares (manos libres), colocados cerca de tu boca, darán un resultado infinitamente superior.
Las cámaras (especialmente las de los teléfonos) no «ven» como nuestros ojos; necesitan mucha más luz para funcionar correctamente. Un video grabado en una habitación oscura se verá granulado, borroso y con colores apagados.
Solución Rápida: No necesitas focos profesionales para empezar. Tu mejor aliado es la luz natural. El error más común es grabar con una ventana de fondo (contraluz), lo que te convertirá en una silueta oscura. Haz lo opuesto: ponte frente a la ventana y deja que esa luz suave e ilumine tu rostro.
Nada grita «video amateur» más rápido que una toma temblorosa. El movimiento constante de la mano es mareante, distrae del mensaje y dificulta que el espectador se concentre.
Solución Rápida: Invierte en un trípode (tripié). Incluso uno económico para tu teléfono marcará una diferencia radical. Si no tienes uno, sé creativo: apoya tu teléfono o cámara sobre una pila de libros, una mesa, o contra una pared. El objetivo es que el dispositivo esté completamente estático.
Lo que está detrás de ti es casi tan importante como tú mismo. Un fondo desordenado, con ropa tirada, platos sucios o gente pasando, roba la atención de tu mensaje principal.
Solución Rápida: No necesitas un estudio, solo un fondo limpio. Una pared de un color sólido, una estantería ordenada o incluso una planta pueden funcionar. Antes de grabar, mira tu encuadre y pregúntate: «¿Hay algo aquí que distraiga?». Aprovecha para usar la «Regla de los Tercios»: imagínate que la pantalla está dividida en 9 cuadros y colócate en una de las líneas verticales, no justo en el centro.
El error más común de los novatos es presionar «grabar» y simplemente «empezar a hablar» (winging it). Esto inevitablemente lleva a divagaciones, muletillas («ehh», «mmm»), silencios incómodos y un video final que es el doble de largo de lo necesario.
Solución Rápida: No necesitas un guion palabra por palabra. Simplemente escribe una estructura de puntos clave (bullet points). Define tu video en tres partes:
Introducción: (De qué vas a hablar).
Desarrollo: (Los 3 o 4 puntos principales que quieres explicar).
Cierre: (Un resumen y un llamado a la acción). Esto te mantendrá enfocado y hará que la edición sea mil veces más fácil.